jueves, 3 de marzo de 2016

VIDA DE FAMILIA

Título: Vida de familia
Título original: Family Life
Autor: Akhil Sharma
Editorial: Anagrama
Número de páginas: 196

Hay historias que no sabes cómo llegan a tus manos sin previo aviso pero lo hacen; suele ser una de las mejores maneras de descubrir grandes libros más allá de los clásicos o los que se mueven en los circuitos de actualidad. Eso me ocurrió con Vida de familia, de cuya existencia me enteré por una compañera de trabajo que lo había cogido en una biblioteca y me lo recomendó. De hecho fue ella quien me dejó la novela, ya que la había leído del tirón y tenía tiempo suficiente para dejármela antes de devolverla.

Las novelas pueden ser complejas, épicas y de proporciones titánicas, a veces todo conjuntado; no obstante, y como contrapunto a la grandiosidad de muchas obras encontramos el encanto del detalle, de los mundano, de lo pequeño. De lo normal. Es lo que ocurre con la segunda novela de Akhil Sharma, una historia de tintes biográficos en la que se nos narra el devenir de una familia hindú que deja atrás la India para emigrar a Estados Unidos durante la década de los setenta. 

La obra se desarrolla a través de los ojos de Ajay Mishra, el hijo pequeño del matrimonio y hermano menor de Birju. Es este, el hermano mayor, quien capitaliza la atención durante el primer tercio de la novela, en la que se nos muestra cómo el padre y la madre centran todos sus esfuerzos en él; no obstante esperan que entre en un prestigioso instituto cuando ya llevan un año en América (es el punto de partida prácticamente, pues apenas se habla de la India, tan solo unas páginas al principio para dar arranque a la historia). Todo se trunca, pero, cuando Birju sufre un accidente en una piscina comunitaria y queda en estado vegetativo. La familia se ve convulsionada por completo, lo que marcará el resto de las experiencias de Ajay.

Las consecuencias del accidente transforman el futuro de la historia pero sin embargo no trastocan el eje de la trama: ya sea de manera directa o indirecta el centro sigue siendo Birju, y es a través de él, postrado en la cama sin ser capaz de comunicarse con nadie y sin que el lector sepa si es consciente o no de lo que le rodea, que la familia teje su nueva rutina con dispares resultados. Las escenas en las que Birju forma parte de ellas, aunque como mera parte del escenario, recuerdan a la película El aceite de la vida, film que sin embargo poco o nada tiene que ver con la novela. 

A través de anjay vemos las distintas maneras en la que sus padres afrontan el problema de Birju al mismo tiempo que poco a poco el autor nos desgrana algunas pinceladas de las costumbres y pensamientos de la cultura hindú, aunque bien es cierto que nunca llegamos a saber si se tratan de tradiciones adquiridas por los recién emigrados o son traídas del subcontinente indio. Pero de lo que no cabe duda es de que Birju se erige como el catalizador involuntario que termina por provocar la evolución de cada uno de los personajes.

Mientras observa con sus propios ojos cómo los cimientos de su hogar se tambalean Ajay tiene que afrontar el alcoholismo de su padre, la aparente falta de cariño de su madre o las constantes riñas conyugales, cada vez más frecuentes y virulentas. Porque la novela habla de problemas que pueden surgir en cualquier casa, en cualquier parte del mundo, aunque vistas desde el prisma de un adolescentes y salpicadas con los problemas ya intrínsecos de la inmigración como pueden ser el rechazo, la incomprensión o la simple indiferencia social, unos aspectos que se potencian en una vida llena de dificultades familiares.

Contrariamente a lo que pudiera imaginarse la vida académica de Ajay supera con creces las mejores de las previsiones, convirtiéndose a la postre en su válvula de escape ante una situación que se nos muestra crudamente enquistada, como la vida que le toca vivir a Birju. La similitud entre él y el devenir de la familia se muestra igual de estático, una prisión en vida.

Vida de familia toca temas universales, llevados al fango de la actualidad. No obstante el autor nos deja un final en el que el brillo de una esperanza que parece desaparecida se deja vislumbrar con timidez, pero que tiene visos de llegar a poder iluminar unas vidas oscurecidas.

Una novela cien por cien recomendable.

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