jueves, 8 de septiembre de 2016

HOMBRES SIN MUJERES

Título: Hombres sin mujeres
Título original: Onna no inai otokotachi
Autor: Haruki Murakami
Editorial: Tusquets Editores
Numero de páginas: 267


El escritor japonés Haruki Murakami (Kioto, 1949) es probablemente uno de los autores que hoy en día más controversia causa, además de posiciones radicalmente encontradas. O te gusta o lo odias, apenas hay medias tintas. Quizás por eso siempre suene como posible premio Nobel de Literatura y nunca lo gane. Quien sabe.

Yo me encuentro en el grupo de los fans del escritor, aunque soy capaz de admitir que tiene mejores y peores libros (hasta alguno no acaba de gustarme) y desde que supe de la publicación de Hombres sin mujeres estuvo apuntado en mi lista hasta que salió la versión de bolsillo (la cartera no está para muchos trotes). Saber, además, que era un libro de relatos me motivó especialmente pues es un estilo en el que el japonés se prodiga menos que en la novela. Siete relatos que por el título dejaba entrever de qué tratarían.

Y efectivamente, las historias de Hombres sin mujeres hablan de pérdidas, concretamente la que los hombres sufren en un momento dado de su vida cuando la mujer que ha marcado sus vidas desaparece (ya sea por una muerte, una desaparición, un abandono...) y tienen que lidiar con ese vacío.

Como suele ser habitual Murakami siempre es excesivo en la forma y el contenido. El amor siempre es extremo, se ama hasta la muerte y su sufre por ello cuando no funciona. Surgen las dudas, las preguntas sin respuestas de unos protagonistas que intentan entender y lidiar con el dolor que sufren en los más hondo de sus corazones, a menudo sin conseguirlo. Las pequeñas historias consiguen conectar desde un principio con el lector porque de un modo u otro éste consigue sentirse identificado, pues en definitiva el amor, en la vertiente que sea, es un tema universal (quizás el que más, junto a la muerte) que existe inherente al ser humano y cualquiera que hable de él conectará con mucha gente de inmediato. 

El lado doloroso o amargo del amor no es un tema nuevo para Murakami, pues la mayoría de su obra gira en torno a ese lado oscuro, y sin embargo el autor consigue que los relatos supongan un soplo de aire fresco por su sorprendente originalidad y fluidez en su desarrollo. Alguna vez se ha criticado al novelista nipón que sus historias son demasiado parecidas entre ellas y que se tiene la sensación de estar leyendo lo mismo con pocos matices insuficientes. En este caso cada relato, pese a la evidente conexión que existe entre ellos, son lo suficientemente independientes entre ellos para suponer una lectura distinta los unos de los otros.

El compendio de relatos de Hombres sin mujeres en ocasiones parece una guía narrada de cómo sobrellevar la soledad y el inmenso vacío que la pérdida del amor de toda la vida puede acarrear a los seres humanos. Seres que se muestran apáticos, sin esperanza alguna de sentir alivio en su interior. Es crudo en muchos momentos y hasta cierto punto cruel, sobre todo en lo que parece ser un sutil e insinuado regocijo en el propio dolor, en un disimulado enaltecimiento del victimismo. Aunque esa interpretación es muy personal, que otra persona puede interpretar de manera muy distinta. Tal vez por ello sea uno de los mejores libros del escritor en años. 

El hecho de que sean los hombres los protagonistas ayuda a superar la sempiterna imagen que se tiene de los desengaños amorosos, en los que ya sea por el cine o la literatura siempre es la mujer la que sufre las penas y desventuras. En esta ocasión se giran las tornas y ese nuevo enfoque es muy enriquecedor, aunque me temo que también es una elección personal de Murakami.

Si sois fans del escritor japonés no os va a defraudar en absoluto; si no lo habéis leído nunca, Hombres sin mujeres es una excelente carta de presentación y un pase inmejorable para adentrarse en su tan particular universo literario.

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