jueves, 29 de septiembre de 2016

LA SOMBRA DEL VIENTO

Título: La sombra del viento
Título original: La sombra del viento
Autor: Carlos Ruíz Zafón
Editorial: Planeta
Número de páginas: 577

Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazon de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sampere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrara a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra española.


Allá por 2001 Carlos Ruíz Zafón reventó el panorama literario con la novela La sombra del Viento, la primera parte de lo que más tarde sería una trilogía (y desde hace pocas semanas una tetralogía gracias al anuncio de una nueva entrega que se publica este otoño) y tal vez el primer bestseller español que alcanzó cotas hasta entonces nunca vistas. A día de hoy ha vendido más de 15 millones de ejemplares en todo el mundo de los tres volúmenes que conforman la llamada Trilogía del Cementerio de los Libros Olvidados en la que se entrelazan varias épocas de la vida en Barcelona, sus habitantes y los devenires de la propia historia de la Ciudad Condal como telón de fondo para el misterio y las intrigas.

Los libros han sido siempre una fuente de inspiración para innumerables generaciones de seres humanos. Los escritores no podían ser menos y a menudo los han homenajeado directamente en sus propias obras. La historia de La sombra del Viento arranca precisamente en un escenario primordial dentro del universo de los libros: una biblioteca. Bajo el enigmático nombre de Cementerio de los Libros Olvidados, la escena inicial  es un pequeño canto a aquellas obras que son poco o nada leídas y que caen en el profundo pozo del olvido sin que jamás nadie sepa de su existencia, ni la de sus autores ni de sus bibliografías. 

Es precisamente alrededor de uno de esos escritores olvidados, un tal Julián Carax, el centro a través del cual orbita una intrincada trama que mezcla muchos personajes, el pasado como recuerdo imborrable e imposible de olvidar y la facilidad con la que las dudas de juventud pueden determinar nuestros destinos. A través de los ojos del protagonista, Daniel Sampere, asistimos a una radiografía más o menos profunda de la Barcelona de la década de los años cincuenta y sobre todo un sucedáneo de ensayo sobre sus habitantes: personas con historias propias en lasa que no falta la tristeza, las dificultades y los recuerdos de una Guerra Civil Española demasiado cercana y un posterior régimen que muchos sufren en silencio.

En brazos de esa ambientación la trama y estilo resultan fluidos, fáciles de leer. Pese al elevado número de páginas del que se compone el libro su lectura es ágil y el hilo argumental resulta sencillo de seguir a tenor de una prosa básica pero escrita con oficio que se apoya en una estructura que desgranada en pequeñas historias autónomas que más adelante convergen para avanzar juntas en el desenlace final. Si algo se le puede achacar a este aspecto es que tal vez algunos de los misterios sean fáciles de entrever, si bien ello no implica que estén mal planteados sino que la propia sencillez de la trama lo desencadena de forma natural. Por otro lado es de agradecer el esfuerzo que Zafón realiza a la hora de ambientar la Barcelona de posguerra, aspecto que creo que consigue con éxito.

El perfil de los personajes, ejes reales de la trama, resulta bastante básico: buenos que son muy buenos, personajes que se decantan en función de las necesidades de la propia historia y unos malos que se hacen odiar desde el primer párrafo en el que aparecen. Hay muchas pequeñas biografías dispersas a lo largo de las páginas que profundizan en muchos personajes clave del libro (a veces de forma un tanto irrelevante y que no aporta demasiado) y que se erigen en nexos que empujan la trama hacia adelante. En muchas ocasiones tal vez se peque demasiado de su uso (el de los diarios personales) como una puerta indispensable para pasar a otro nivel, pues gracias a ellas se resuelven misterios y se contestan muchas preguntas. No obstante las historias encajan bien con el espíritu del libro y sus interacciones resultan convincente a través de unos diálogos que son fluidos y naturales. Se nota el trabajo del autor en lo que se refiere a las expresiones y los modales de los personajes de aquella época.

Hay también pequeñas píndolas dispersasren las que Zafón plasma su propia iconografía literaria, los libros que le gustan y que más le han marcado como lector. Dispuestos como pistas para quien lee, a lo largo de la novela desfilan una extensa lista de libros clásicos que quizás sean un mensaje velado para que el lector se atreva a sumergirse en ellos.

Tras leer esta primera parte no hay dudas de que el éxito del que gozó en su tiempo está justificado; no tanto por su excelso nivel literario sino por su espíritu follatinesco y que apuesta claramente por la aventura, una mezcla de ingredientes que siempre ha funcionado en la literatura ahora y hace ciento cincuenta años (un tal Alejandro Dumas logró un tremendo éxito con obras como Los Tres Mosqueteros, que fue publicada por entregas en folletos y con una trama claramente aventurera) y que a la postre es lo que logró encandilar a miles de lectores que simplemente buscaban una forma de evasión, un divertimento con el que disfrutar de la literatura sin más pretensiones. Y es que a veces es suficiente con eso.

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