viernes, 7 de octubre de 2016

EL PRISIONERO DEL CIELO

Título: El prisionero del cielo
Título original: El prisionero del cielo
Autor: Carlos Ruíz Zafón
Editorial: Planeta
Número de páginas: 384


Barcelona, 1957. Daniel Sempere y su amigo Fermín, los héroes de La Sombra del Viento, regresan de nuevo a la aventura para afrontar el mayor desafío de sus vidas. Justo cuando todo empezaba a sonreírles, un inquietante personaje visita la librería de Sempere y amenaza con desvelar un terrible secreto que lleva enterrado dos décadas en la oscura memoria de la ciudad.
Al conocer la verdad, Daniel comprenderá que su destino le arrastra inexorablemente a enfrentarse a la mayor de las sombras: la que está creciendo en su interior.



Después de leer las dos primeras partes, que superaban ampliamente las 500 páginas, el tamaño de El prisionero del Cielo me sorprendió por su escasez. Ese pequeño detalle ya me hizo sospechar que seguramente su contenido sería algo distinto al de sus predecesoras. No me equivocaba.

La sensación que cualquier lector tiene después de leer esta tercera parte es incompleta: la historia funciona como una especie epílogo o preámbulo (precisamente el mes que viene se lanza la cuarta parte) que por sí sola apenas conforma una historia. En ella aparecen de nuevo personajes de la saga, y en especial se explica la historia de uno de ellos, que conecta de forma sorprendente con la vida de otro personaje principal de la saga y que parece metida con calzador, pues se incurre en una especie de error u omisión de ciertos aspectos que no terminan de hacer encajar bien las piezas.

El prisionero del Cielo es un drama carcelario que nos narra la historia de Fermín, de quien apenas sabíamos nada antes de que apareciera en La sombra del Viento; su historia conectará con varias personas vitales de la saga en una sorprendente convergencia que sin embargo parece un poco forzada. Como resultado la trama termina por ser poco convincente. Muchos de sus pasajes son difíciles de creer si uno se toma el universo literario de la saga como real, pues aparecen personas cuyas historias parecen entrar en conflicto directo con otras que el lector ha leído en libros anteriores (en especial la de un personaje capital para el desarrollo de la saga y que de aparece repentinamente en escena cuando aparentemente no debería poder hacerlo), lo que sin duda le resta atractivo a la historia, ya de por sí demasiado encaminada a que todas las piezas encajen. En parte me recuerda a Star Wars, cuya trama parece girar por completo alrededor de los Skywalker a pesar de que la saga transcurre en una galaxia entera.

En cuanto al estilo, Zafón deja de lado su pausada prosa, en parte porque hay menos páginas, y se centra en la sucesión rápida de los acontecimientos sin que apenas se detenga en ningún pasaje en concreto (al contrario que en sus otras novelas). No es ni bueno ni malo, pero teniendo en cuenta el espíritu de la trilogía puede parecer que esta tercera parte fue escrita con cierta prisa y quien sabe si con demasiadas presiones exteriores (entre La sombra del Viento y El juego del Ángel transcurrieron siente años; El prisionero del Cielo apareció sólo tres años después).

Apenas hay nuevos personajes, si acaso la aparición de un nuevo villano cuya figura está construida de un modo correcto pero sin la profundidad a la que Zafón nos tiene acostumbrado. El resto del elenco, al ser ya conocidos por el lector, apenas necesitan de desarrollo alguno.

Poco más que decir de un libro que por desgracia es seguramente el peor de los tres (el segundo, pese a la trama extraña que tiene, es mejor) y que se queda a medio camino entre una novela autoconclusiva y un apéndice de sus dos partes anteriores.

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